Cuba: el mito fracasado
5 de feb de 2026, 12:47 a. m.
Actualizado el 5 de feb de 2026, 12:47 a. m.
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Durante más de seis décadas, el régimen cubano ha logrado convertir la escasez en virtud moral y el estancamiento en épica revolucionaria. Su longevidad no se explica por la eficacia de su modelo ni por el bienestar de su población, sino por la administración disciplinada de un relato que transformó el fracaso estructural en resistencia heroica. La revolución dejó de ser un proyecto político para convertirse en un dogma cultural: impermeable a los datos, inmune a la comparación histórica, hostil a la duda. Hoy, sin embargo, el agotamiento del sistema es tan visible que incluso sus antiguos defensores recurren más a la nostalgia que a los argumentos.
La Cuba previa a 1959 no fue una democracia ejemplar, pero tampoco el infierno monocromático que la propaganda posterior necesitó fabricar. El régimen de Batista combinó autoritarismo, corrupción y una connivencia obscena con el crimen organizado; La Habana fue durante años un escaparate donde política y mafia compartían intereses. Aquella realidad era condenable, pero también funcional: Cuba tenía una economía dinámica, una clase media sólida y niveles de desarrollo superiores a buena parte del continente. El problema era........
