Volver a lo simple
A veces creo que nos estamos complicando demasiado la vida. Nos llenamos de planes, pendientes, expectativas, compras, comparaciones y metas que muchas veces ni siquiera sabemos si son realmente nuestras. Queremos tener el mejor viaje, la mejor foto, la mejor celebración, el mejor restaurante, el mejor plan. Y en ese esfuerzo por hacer que todo sea especial, a veces terminamos perdiendo la capacidad de disfrutar lo simple.
No lo digo desde la culpa ni desde la crítica fácil al consumo. Todos queremos vivir bien, darnos gustos, viajar, celebrar, conocer lugares nuevos y compartir momentos bonitos. Eso también hace parte de la vida. El problema aparece cuando empezamos a creer que para ser felices todo tiene que ser extraordinario, costoso o digno de mostrar. Como si una noche sencilla en casa valiera........
