La corrupción del jefe de gabinete
En Argentina se está constituyendo una especie de política de Estado: concentrar todo el repudio en el corrupto jefe de gabinete Manuel Adorni para preservar el proyecto económico libertario y evitar los dardos contra el presidente Javier Milei, protagonista de la criptoestafa $Libra, mientras sigue en el imaginario colectivo el escándalo de las coimas de altos funcionarios, incluida la hermana del mandatario, en desmedro de los discapacitados.
La situación desgasta al gobierno pero no es capitalizada por la oposición: el oficialismo se está “desangrando” por mantener al Adorni, pero la falta de organización y liderazgos en la oposición, en especial del peronismo, limitan cualquier beneficio colateral.
Sin duda es inmoral que el funcionario desprestigiado cargue con la culpa del saqueo, mientras se legitima la inmoralidad social del plan económico libertario. Las explicaciones de Adorni no convencieron a nadie: ni a los propios y mucho menos a los adversario que cerraron filas con quien Milei considera intocable.
Lo que la derecha parece estar decidida es a condenar la mentira del vocero presidencial (y olvidar la corrupción), pero no la verdad brutal de un programa de transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los grandes grupos económicos, los acreedores internacionales, los bancos, las privatizadas, las patronales exportadoras y el capital financiero.
La única pregunta que se hacen dentro y fuera del Gobierno es porqué Adorni sigue siendo jefe de Gabinete en la administración de los hermanos Javier y Karina Milei, los únicos que lo sostienen en el cargo. Sin dudas fue lastimosa la manera que el funcionario encontró la última semana para intentar justificar su crecimiento patrimonial y de nivel de vida, tanto en la nueva declaración jurada que presentó como en la entrevista que concedió, reactualizaron el estupor y la indignación de propios y extraños.
Durante la campaña electoral de 2023 y en su discurso de asunción del 10 de diciembre de ese año,........
