Cortando cabezas
Hay momentos en la política que exigen una lectura aguda para analizarlos con carácter y no con dogmas. Este ha sido uno de ellos. Lo digo en primera persona porque no me escondo detrás de las decisiones que tomo.
Cuando aún no había una candidatura definida del Centro Democrático -ni yo me imaginaba que iría al Congreso-, cuando el país atravesaba una incertidumbre profunda, cerca al momento en que el asesinato de Miguel Uribe nos obligaba a actuar con sentido de urgencia; muchos tomamos la decisión de fortalecer voces y liderazgos que representan valores democráticos. Como tantos colombianos, vi en Abelardo de la Espriella una opción valiosa dentro de ese momento específico.
No era improvisación. Había cercanía con el pensamiento de Álvaro Uribe Vélez, había un mensaje firme frente al desorden y había una base de ciudadanos que reclamaba autoridad en medio de un gobierno que ha demostrado improvisación, ideologización y una preocupante incapacidad para garantizar seguridad. En ese escenario, acompañar ese camino era legítimo.........
