Alianzas vergonzantes
El Capitolio Nacional volvió a ser el escenario de una de esas paradojas que solo la política más visceral y pragmática es capaz de concebir. En una maniobra que tomó por sorpresa a propios y extraños, las dos fuerzas aparentemente más irreconciliables de la historia reciente del país -el petrismo y el uribismo-decidieron entrelazar sus votos para asegurar la presidencia del Congreso, propinándole una sonora e inesperada derrota al candidato impulsado por el presidente electo.
Bajo el título de “estrategia legislativa” asistimos a lo que sin eufemismos debe llamarse una alianza vergonzante. Durante años, ambas bancadas construyeron unas identidades públicas a partir de la negación absoluta del otro. Promovieron........
