Alertas tempranas Vs. trinos trasnochados
En reciente alerta temprana, la Defensoría del Pueblo ha puesto de presente al país sobre la vulnerabilidad que tienen unos 670 municipios, más de la mitad de los 1.103 con que cuenta Colombia, repartidos entre objetivos de acción prioritaria, acción urgente y llamado la acción inmediata, es decir, no se sabe cuáles están más graves, y se queja la Defensoría de “baja respuesta oficial” frente a tales advertencias.
Eso es lo presente, porque lo pasado también fue grave. Informaciones de prensa de la época electoral pasada daban cuenta de las denuncias de habitantes de veredas y corregimientos principalmente en Cauca, Chocó, Tolima, Valle del Cauca, Arauca, Norte de Santander y Cundinamarca, que referían comunicaciones de integrantes del Eln, Clan del Golfo y Disidencias de diverso pelambre, que impartían órdenes para votar por el candidato Petro en la segunda vuelta del 19 de junio de 2022.
El presidente, beneficiario de todo ello, ganador absoluto en toda cuanta elección se mete, ahora pasa de agache o, simplemente, niega cualquier participación suya en tales eventos y, en cambio, a manera de cortina de humo, ha decidido, en medio de sus delirios mediáticos, emprenderlas contra el Consejo Nacional Electoral, la Registraduría y entidades de control como la Procuraduría, la Contraloría y judiciales, como la Fiscalía, para desmentir el parte de normalidad de ellas frente a los mecanismos tecnológicos electorales, poniendo en tela de juicio el desarrollo y posterior resultado de esos comicios, diciendo que “le van a hacer fraude, como en el pasado” (¿cuál fraude, si siempre ganó?) más aún con la intervención de la caterva de malandrines armados que le son “copartidarios”.
Y las cosas se han calentado más de la cuenta, pues Gregorio Eljach y Hernán Penagos, Procurador General y Registrador Nacional, le responden con vehemencia a Petro cuando éste excede sus críticas y desvaríos que le hacen sospechar al primero de ellos sobre el “estado mental” del primer mandatario en las madrugadas cuando suele soltar sus venenosos trinos talla X. Mi explicación sería: el presidente está presintiendo pasos de animal grande -tipo tigre- que le pueden desbaratar a su candidato Iván Cepeda y está tratando de preparar el terreno para desconocer los resultados de la democracia activa. Pero nos consuela saber que en el vecindario está merodeando el “Rey de la Selva”, con su dorada melena, que responde al nombre de Donald Trump y allí sí le tocaría al “jaguar” de la manigua andar “piano piano, si pretende ir lontano”.
Post-it. El año pasado, el presidente Trump le ofreció a la izquierdista presidenta Claudia Sheinbaum, de México, todo su apoyo militar para combatir la mafia y ella se negó rotundamente por motivos de “soberanía” (¿Cuál, si en ese país tal poder político y militar supremo radica en cabeza de los narcos?). Pero le tocó a la señora, a regañadientes, desprenderse de un poquito de soberanía para permitir que la inteligencia americana le ayudara a cazar al tal “Mencho” Oseguera, máximo jefe del temible Cartel Jalisco Nueva Generación.
Y le va a tocar seguir cediendo, si quiere rescatar a su país de las garras de terror. Allí sí, como cantara Mercedes Sosa, interpretando la letra de León Gieco - pensando, quizás, en dictaduras latinoamericanas- estamos, con toda certeza, frente a “un monstruo grande que pisa fuerte" y sólo resta pedirle a Dios, señora Sheinbaum, “que la guerra (contra la mafia) no (te) sea indiferente…”
