Escribir sana
Durante mucho tiempo viví con piezas sueltas de mi propia historia. Sabía que algo dolía, que había reacciones desproporcionadas, miedos sin nombre, culpas que no entendía. Pero no lograba unir los puntos. El reconocimiento del abuso sexual en mi vida adulta fue un remezón de verdad. Nombrarlo cambió la forma en que entendía mi pasado.
No fue un recuerdo nuevo, fue una comprensión nueva. De repente muchas escenas, decisiones y silencios cobraron sentido. Lo que antes parecía exageración o debilidad empezó a revelarse como huellas de una herida antigua. Entenderlo dolió, pero también ordenó mi historia.
Ahí apareció la escritura como un espacio seguro.........
