El oscuro mundo de los grafitis
Cualquier persona que transite por Bogotá se encontrará con un paisaje deplorable en toda la ciudad y son los llamados grafitis que inundan las fachadas de los almacenes, lotes cercados, vallas de cerramiento de las construcciones de nuevos edificios, los puentes, las aceras, las estaciones de Transmilenio y todo lo que uno pueda observar en el paisaje urbano está contaminado de unos grafos inelegibles y figuras siniestras que no obedecen a la cultura ciudadana del auténtico arte urbano, sino que es una expresión artística rebelde.
El grafiti en Bogotá esta entre el muralismo artístico y el estigma del vándalo. Esta ciudad se ha consolidado como una de las capitales mundiales del arte urbano. Sus muros con dibujos artísticos narran historias de resistencia, biodiversidad y folclor. Sin embargo, bajo esta piel de colores vibrantes subyace una realidad más cruda: la proliferación del grafiti vandálico. Este fenómeno, lejos de ser unificado, plantea un conflicto profundo entre la libre expresión, la estética urbana y el respeto por el patrimonio.
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