Avatares de la democracia colombiana (II)
Se suele decir que la democracia colombiana es una de las más antiguas y más garantista de la región. En cierta forma eso es evidente, cuando se refieren a la Carta de 1991. Otra cosa distinta es que esa reforma se ajustara a las necesidades que reclamaba la sociedad colombiana. Al abandonar en parte los grandes objetivos de orden de la Constitución de Rafael Núñez de 1886, pese a que varios postulados de ésta siguieron vigentes, el país deriva en la violencia y el caos. En tanto que, con la Carta de 1886, un país en llamas y signado por las atrocidades de las guerras civiles evoluciona en la gestión de un Estado garante del orden, capaz de enfrentar los seculares intentos de incendiarlo y apoderarse del gobierno por medio de la violencia como lo intentaron varias veces radicales, liberales y aventureros de toda laya, en ocasiones con éxito. Tal el caso del general Melo.
Núñez consigue lo que parecía imposible: que el Estado evolucione al servicio de la Nación, que se convierta en garante de la libertad y el orden. Su misión........© El Nuevo Siglo Bogotá





















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