Brasil: una elección que pesa más allá de sus fronteras
América Latina ya tiene dificultades para decidir en conjunto, pero sin una participación brasileña dispuesta a negociar condiciones propias, quedarían pocos actores capaces de equilibrar la influencia de Washington a escala regional.
Brasil todavía no elige presidente, pero la primera vuelta ya obliga a mirar más allá de sus fronteras. Flávio Bolsonaro obtuvo 47.03 % y Lula 45.16 %, según el Tribunal Superior Electoral. La distancia es estrecha; las consecuencias de la segunda vuelta pueden ser bastante mayores. Para América Latina, está en juego la orientación de uno de los pocos países capaces de ampliar las posibilidades de negociación de sus vecinos.
La región llega a esa elección con escasa capacidad de respuesta común. Sería exagerado atribuirle una unidad que nunca consiguió sostener, pero también sería un error concluir que, por esa debilidad, da lo mismo quién gobierne Brasil. Cuando las instituciones regionales ofrecen poca continuidad, la disposición de los países de mayor peso adquiere una importancia adicional. Un cambio en Brasilia puede modificar las opciones disponibles en Santiago, Bogotá o Buenos Aires, aunque sus gobiernos permanezcan donde están.
Aquí aparece una desigualdad que suele quedar detrás de las declaraciones sobre hermandad latinoamericana. Todos los Estados tienen soberanía; sus posibilidades de ejercerla son distintas. Brasil y México cuentan con recursos económicos y diplomáticos difíciles de reemplazar, pero tampoco son intercambiables: sus relaciones exteriores, prioridades y vínculos comerciales les imponen restricciones diferentes.
Los países más pequeños deben negociar considerando esa distribución del poder. La igualdad jurídica convive con una mesa donde algunos llegan con bastante más que otros.
El tamaño, sin embargo, no actúa por cuenta propia. Una economía considerable puede coexistir con una política exterior incapaz de organizar acuerdos duraderos. Fareed Zakaria, politólogo y ensayista estadounidense de origen indio, estudió esa distancia en From Wealth to Power: convertir riqueza nacional en influencia exige un Estado capaz de movilizarla. Su argumento ayuda a precisar el problema brasileño. Importa cuánto tiene Brasil, pero también qué decide hacer con ello y qué........
