Tecnodiplomacia
Esta nueva hoja de ruta, en ningún caso, significa una renuncia a la esencia del oficio diplomático, sino refiere más bien al diseño de un programa híbrido que combine acervo histórico y sabiduría política, orientado a salvaguardar que la técnica no supere a lo humano.
La estabilidad del sistema mundial, desde la creación de las Naciones Unidas (ONU), operó con “piloto automático”, gracias al apoyo de un esquema geopolítico predecible y del arte de la diplomacia.
Los Estados pudieron sortear turbulencias de distinta intensidad en un ambiente de paz relativa a escala planetaria. Incluso, varios cifraron sus expectativas de desarrollo en un tercer milenio pletórico, idealizando tal inercia como un bien perenne e inmutable, al punto de que llegaron a vaticinar un siglo XXI amable amparado, todavía, en el “equilibrio del terror” nuclear.
A poco andar, el augurio del “fin de la historia”, demostró ser una ilusión pasajera, toda vez que la calma aparente devino en una tormenta difícil de capear, situación que el afamado sociólogo Zygmunt Bauman denominó “modernidad líquida”: el epítome de la incertidumbre, un nuevo ciclo de la........
