El SAE abrió la puerta, ¿y después qué?
Por eso, la pregunta ya no debería limitarse a por qué las empresas contratan poco. También deberíamos preguntarnos si el país está formando suficientes personas con discapacidad con las competencias que hoy requieren las organizaciones.
Las últimas semanas han estado marcadas por un intenso debate sobre el futuro del Sistema de Admisión Escolar.
La posibilidad de modificar nuevamente los mecanismos de acceso a la educación ha reabierto una discusión que Chile conoce bien: si los establecimientos deben seleccionar a sus estudiantes o si corresponde mantener sistemas de asignación que privilegien otros criterios.
Más allá de las posiciones que existen sobre esta reforma, la conversación parece seguir concentrándose en una misma pregunta: ¿Cómo ingresan los estudiantes al sistema educativo?
Sin embargo, existe una pregunta mucho menos presente en el debate público y, probablemente, mucho más relevante para el futuro del país. Una vez que esos niños y niñas ingresan a la escuela, ¿estamos realmente generando las condiciones para que desarrollen todo su potencial? Porque la verdadera inclusión no comienza con el mecanismo de admisión ni termina con la matrícula. Comienza cuando el sistema educativo logra ofrecer oportunidades reales para aprender, convivir, participar y construir un proyecto de vida en igualdad de condiciones. (El País)
La reflexión resulta especialmente pertinente cuando se observa la realidad de las personas con discapacidad. Durante años, la discusión sobre inclusión laboral se ha concentrado en la Ley 21.015, en el........
