Hablemos del impuesto a los combustibles, más allá de la coyuntura
¿Y qué hacemos con el Mepco? Dejémoslo. Algo ayuda. Puede cumplir un rol como mecanismo de estabilización de corto plazo. Pero moderemos las expectativas; no le pidamos peras al olmo.
En una compañía que pasa por problemas financieros, si el CEO llama al contador para preguntarle algunos temas relativos a su ámbito de acción, una respuesta esperable del contador podría ser: “No hay plata”. Si el gerente de finanzas de la compañía diera una respuesta similar, no solo sería insuficiente; sería inaceptable. El ministro Quiroz se ha comportado más como un contador de la República que como un gerente de finanzas. Si la empresa no está en quiebra, un buen gerente de finanzas debe asegurar el financiamiento de los proyectos que agregan valor a la compañía.
Este enfoque en la caja nos ha llevado a que “cada uno se las arregla solo” con la crisis del petróleo y enfrente directamente el precio internacional del crudo. Se priorizó la caja versus otras alternativas para abordar un problema eventualmente temporal; de entradita se ocupó “un comodín” en las primeras preguntas del concurso.
Entonces, en una situación “sin caja”, por un lado, pagamos el IVA y el impuesto específico a los combustibles (financiamos una entrada de caja al fisco) y, por otro lado, pagamos el mayor valor de los combustibles. Doble impacto negativo directo al consumidor. Y solo en la primera derivada. Marzo se vino con todo.
Pero ya que el tema de los combustibles está en la palestra, conviene reflotar una discusión económica sobre el óptimo del........
