La sonrisa de Jaime Guzmán
La sonrisa de Guzmán no es mera sonrisa. Fue asesinado, igual que Portales. Más que sonrisas, es responsabilidad lo que requiere la historia actual. Menos moralismo revolucionario, también menos neoliberalismo ramplón.
Algo así me imagino, a casi medio siglo de 1980. Gracias, en parte a su cerebro y en parte a las torpezas de la izquierda, Jaime Guzmán comienza a parecerse, en sus efectos, a Diego Portales.
Su Constitución, aprobada cuando tenía apenas 34 años (la de 1833 lo fue cuando Portales rondaba los 40), cumplirá pronto cincuenta. Un discípulo de Guzmán, José Antonio Kast, se apresta a entrar al gobierno. Y el Presidente Boric, que emergió de la crítica frontal al orden de Guzmán, acepta el cargo de “alguacil honorario” de Carabineros, la institución que su sector otrora atacó y quiso desmantelar.
¿Dónde estuvo el error de la izquierda, que pasó, de tener Presidente y mayoría abrumadora, al fracaso rotundo?
No se equivocó en denunciar abusos y estancamientos. El yerro fue de otro tipo.
Pasó que confundió política y moral (y denuncia con construcción e impugnación con proyecto). Símbolo egregio de la decadencia es la dupla........
