La crisis integral de las derechas
Los pueblos no viven balances ni de la moral doméstica. Viven de un mundo político que reconocen como suyo. Cuando ese mundo desaparece, las cifras dejan de persuadir y las exhortaciones morales ya no unen.
Hoy buena parte de la derecha chilena se cree dedicada a la política. Aquí comienza su extravío. Cuanto más intensamente discute, menos políticamente piensa. La actividad de sus think tanks y sus intelectuales -y en general de quienes cabría esperar reflexión- gira en torno a dos polos: neoliberalismo económico y moral sexual, liberal o conservadora según el caso. El mercado absorbe una parte de la existencia; la conciencia privada, la restante. Entre ambas desaparece la República como problema.
No es una desviación, sino la lógica del liberalismo. Allí donde la tradición política preguntaba por el pueblo, el Estado, la legitimidad o las instituciones, el liberalismo sólo reconoce individuos que intercambian y conciencias que juzgan. El ciudadano deviene consumidor, empresario o sujeto moral. La República deja de ser una obra histórica para reducirse a procedimiento.
Pero las abstracciones nunca vencen definitivamente a la realidad. La realidad termina por vengarse de ellas.
La crisis chilena del Bicentenario no puede comprenderse........
