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A siete años del estallido social: una lucha por la memoria, dignidad y justicia social

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19.10.2026

Octubre no fue un hecho aislado: fue la expresión de un malestar profundo que tenía razones concretas, y esas razones no desaparecen porque algunos intenten borrar la memoria o cambiar el sentido de lo que vivimos.

Hace siete años, en octubre de 2019, el gobierno que decía que Chile era un oasis nos respondió. Frente a los reclamos de la ciudadanía por el aumento del costo de la vida, nos dijeron que teníamos que madrugar para tomar el Metro o que aprovecháramos de comprar flores porque estaban más baratas. Mientras millones de familias enfrentaban dificultades para llegar a fin de mes, las autoridades parecían vivir en un país completamente distinto.

Así fue como millones de personas salieron a las calles y dijeron “basta”: Basta de abusos, basta de desigualdad, basta de las burlas de un gobierno, basta de vivir en un país donde trabajar toda una vida no garantiza poder vivir con dignidad.

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Pero la respuesta del Estado fue la represión. Nos respondieron con disparos y violencia y no solamente contra quienes se manifestaban, sino también contra trabajadores que regresaban a sus casas, que iban a sus trabajos, personas que transitaban por las calles y ciudadanos que simplemente se encontraban en el lugar equivocado. Frente a esa violencia, y frente a la indignación que provocó conocer a personas heridas y mutiladas, millones volvieron a salir a las calles con todavía más fuerza.

Durante aquellos meses sufrimos graves y masivas violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado. Alrededor de 464 personas sufrieron lesiones oculares; hubo personas fallecidas, personas que quedaron con discapacidades permanentes y miles de víctimas que todavía viven con las consecuencias físicas y psicológicas de aquella violencia. Se registraron miles de denuncias por violaciones a los derechos humanos y, sin embargo, hoy, siete años después, son muy pocas las víctimas que han encontrado justicia.

La impunidad sigue siendo una dolorosa realidad. Amnistía Internacional ha advertido sobre el reducido número de agentes del Estado condenados que cumplen penas efectivas de prisión y, mientras tantas víctimas continúan esperando justicia, algunos de los responsables ya han comenzado a recibir beneficios penitenciarios.

Por eso,........

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