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Crisis de representación: la necesidad de volver a lo analógico

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31.07.2026

En Chile, ello implica reconstruir partidos socialmente arraigados, recuperar la presencia territorial, someter el saber técnico a la deliberación pública, proteger la autonomía de la política, moderar el lenguaje y restablecer una relación honesta con la realidad.

La política chilena acumula problemas que ya no pueden ser comprendidos aisladamente. La desinstitucionalización de los partidos, la atomización del sistema, el debilitamiento de las coaliciones, la personalización de la representación y la dispersión de la responsabilidad han reducido la capacidad de construir mayorías y conducir transformaciones perdurables.

A ello se suma una polarización que deteriora las relaciones entre adversarios y la creciente desconexión de parte importante de la agenda política respecto de las necesidades sociales.

La crisis de representación expresa algo más profundo que la baja confianza en los partidos o en el Congreso. La política ha perdido calidad para relacionarse con la sociedad, interpretar sus problemas, establecer prioridades y ofrecer una orientación hacia el futuro. Se debilita así su capacidad para transformar demandas diversas en decisiones legítimas y promover cambios respaldados por mayorías suficientemente amplias para perdurar.

El 25 de abril de 2026, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, el papa León XIV recibió a los miembros del Partido Popular Europeo en el Parlamento Europeo. Saludó especialmente a su presidente, Manfred Weber, y a Mairead McGuinness, enviada especial de la Unión Europea para promover la libertad de religión o de creencias fuera de sus fronteras. Aunque hablaba ante una familia política inspirada históricamente en Adenauer, De Gasperi y Schuman, su reflexión alcanza al conjunto de las democracias contemporáneas.

El discurso resulta particularmente pertinente para Chile, porque sitúa la raíz de la crisis en el deterioro de la relación entre el pueblo y sus representantes, en la pérdida de contacto con la realidad y en el abandono de la política como actividad orientada al bien común. La fragmentación partidaria, la polarización y la........

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