menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Del discurso proinversión al incentivo real

26 0
03.05.2026

A veces la mejor señal no es bajar una tasa para todos. A veces es mucho más potente decirle al que está dispuesto a invertir que lo haga ahora, porque esta vez el sistema no le pondrá la contabilidad en contra.

El debate tributario chileno parece condenado a girar siempre alrededor de la misma perilla de la tasa del impuesto de primera categoría: subirla, bajarla, integrarla, desintegrarla. Cada cierto tiempo volvemos al mismo ritual, como si el crecimiento dependiera únicamente de mover un número hacia arriba o hacia abajo.

Sin embargo, si lo que realmente queremos es estimular la inversión, existen varias opciones y por lo menos hay un instrumento más directo, más quirúrgico y  probablemente más eficiente. Me refiero a la depreciación inmediata de los activos fijos.

La idea es la siguiente: cuando una empresa compra una máquina, instala equipos, construye capacidad productiva o renueva tecnología, el sistema tributario normalmente le permite descontar ese gasto a lo largo de varios años, según la vida útil asignada al bien. La depreciación inmediata le  permite hacer algo distinto, y esto es reconocer ese gasto de una vez, en el mismo ejercicio en que se realiza la inversión. Simple. Sin franquicias extravagantes y sin agujeros fiscales sin fondo, se alinea el impuesto con el momento efectivo en que la empresa hizo el esfuerzo de invertir.

Aquí está la diferencia fundamental con una rebaja del impuesto corporativo. Una reducción de tasa puede tener ventajas. Puede mejorar la competitividad tributaria del país, hacer más atractiva la  localización de capitales y aliviar la carga sobre las empresas. Pero no es, por sí misma, un incentivo  directo a la inversión. Beneficia a toda empresa con utilidades, invierta o no invierta.

La........

© el mostrador