La oposición no es un seminario de ideas
El deber de la oposición hoy no es impresionar a los economistas ni ganarse los elogios de la prensa. Es impedir que se desmonten los pisos mínimos de bienestar que Chile construyó con esfuerzo y convocar a la ciudadanía a defenderlos. Eso también es un proyecto político.
Hay una cosa en la que podemos concordar: la oposición necesita un proyecto. Pero más allá de ese diagnóstico compartido, cunde la confusión sobre cómo construirlo. Y esa confusión no es inocente: tiene una dirección.
Desde ciertos sectores de la prensa y del mundo político, se le pide a la oposición que sea propositiva, que hable el lenguaje de la microeconomía, que dialogue con el ministro de turno sobre innovación y productividad. Que se comporte, en el fondo, como un think tank sofisticado elaborando contrapropuestas técnicas desde los márgenes del poder.
Es una visión que suena razonable en........
