¡Mendigos de amor!
La dependencia afectiva es una de las formas más comunes de arruinar la vida de las personas; como toda dependencia, el amor desmedido lleva a la alienación y la enajenación. Por eso, quien mendiga afecto se entrega por entero a una persona y queda a merced de sus deseos y caprichos, olvidándose de sí mismo y atentando contra su propia dignidad, afirma el Padre Alberto Linero en su libro: "No mendigues amor".
Para algunos, mendigar amor se ha vuelto la mejor forma de conseguir que las personas, y sobre todo a la que se ama, respondan con algo de afecto. Estas personas están dispuestas a aceptar o soportar todo, se desvalorizan, se degradan al extremo con tal de no perder a la persona que les juró amor eterno. ¡¡Qué barbaridad!! Son personas que sufren y que terminan en un círculo de dolor muy dañino para ellas. Los mendigos de........
