Silencio de carruajes en el olvido
El fluir del agua dictaba la presencia de una villa suspendida en el valle; las horas en Montería transcurrían sin el rigor de las agujas de acero. Aquel lugar, arrullado por el vaivén del caudal, despertaba abrigado en una neblina densa, casi sólida, que parecía retener las pisadas de los caballos sobre el fango. Hoy, bajo el rumor del tráfico moderno, yace un silencio cómplice: la historia oficial calla lo que la memoria de los viejos resguardó hasta su último suspiro. Quienes hoy recorren la urbe ignoran que, mucho antes del motor, la elegancia de los carruajes desafió el sol de sus........
