La nueva economía rural deriva principalmente de la seguridad jurídica: Ello contribuirá a la gran Patria Milagro
La certeza sobre la tierra es un camino concreto para convertir propiedad rural en confianza, crédito, agroindustria y alianzas productivas.
Apoyar la Patria Milagro implica llevar la conversación del campo a un punto concreto: la tierra debe dejar de ser una duda jurídica y convertirse en una base confiable para producir, financiar e invertir. Colombia puede hablar de crédito agrario, agroindustria y alianzas productivas, pero antes debe responder una pregunta elemental: ¿Existe seguridad jurídica en el campo? ¿Qué tan segura es la legislación rural en nuestro país ? No basta saber dónde queda un predio. Hay que saber quién tiene derecho sobre él, si es privado o baldío, si está formalizado, si coincide con el catastro, si tiene restricciones, si está en restitución, si carga una actuación agraria y si puede respaldar una decisión económica seria. Sin esa respuesta, el crédito se encarece, la inversión se aplaza, las asociaciones se debilitan y las alianzas productivas nacen con incertidumbre. La seguridad jurídica rural no es un asunto menor ni un lenguaje reservado para abogados. Es infraestructura económica. Así como una vía permite sacar una cosecha, la certeza sobre los derechos de propiedad permite mover capital, seguros, compraventas, contratos de suministro, garantías reales y proyectos agroindustriales. La tierra sin certeza es un activo a medias: existe, se trabaja, puede producir algo, pero no habla plenamente el lenguaje del crédito ni de la inversión. Por eso la Agencia Nacional de Tierras y la Unidad de Restitución de Tierras deben mirarse también como instituciones de confianza económica. Formalizar, adjudicar, clarificar, deslindar, recuperar baldíos, cerrar una actuación agraria o........
