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El Estado de la Unión y la polarización en Estados Unidos

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27.02.2026

El Informe sobre el Estado de la Unión que pronunció este martes el Presidente Donald Trump se origina en una tradición británica del siglo 14, el Discurso del Trono, que inicialmente era una convocatoria del Rey a los parlamentarios para señalarles qué temas quería tratar en el Parlamento de ese año. Posteriormente se transformó en un discurso anual y la práctica se extendió más allá de los países de habla inglesa, con un doble contenido: dar cuenta de las realizaciones y problemas enfrentados en el año anterior y fijar las prioridades del Jefe de Estado para el período siguiente. Las variaciones en cada caso son múltiples. En el Reino Unido, el Rey concurre al Parlamento y lee un informe que han preparado sus colaboradores; en otros países el Informe se envía por escrito. En Chile es ya una práctica establecida en las Constitución de 1833 y luego en la de 1925 en su forma actual.

En Estados Unidos, el Informe está considerado en el segundo artículo de la Constitución, aunque de manera más vaga. El texto pertinente dice que el Presidente debe entregar al Congreso, “de cuando en cuando (sic), información acerca del Estado de la Unión y recomendar la Consideración de las Medidas que juzgue necesarias y convenientes». Los primeros dos presidentes, George Washington y John Adams entendieron esto como una obligación anual de comparecer y fueron al Congreso a presentar sus informes. Pero en 1801 el Presidente Thomas Jefferson (autor material de la Constitución) consideró que la ceremonia ante el Congreso era demasiado parecida al Discurso de la Corona y envió su Informe por escrito. Y así ocurrió por más de un siglo, hasta que el Presidente Wilson decidió volver a la entrega verbal en una ceremonia que fue anualmente creciendo en la solemnidad que hoy tiene. La fecha se fija anualmente por ambas Cámaras del Congreso y a la sesión conjunta deben asistir los senadores y representantes, y son invitados permanentemente el gabinete presidencial, los miembros de la Corte Suprema, los altos oficiales de las Fuerzas Armadas. Siempre acuden también otros invitados del Presidente, generalmente estrechos colaboradores o personas que normalmente serán homenajeados o mencionados en su discurso.

El Discurso sobre el Estado de la Unión de este año ya ha pasado a la historia como el más extenso, superando por 20 minutos la marca anterior, del Presidente Clinton, en su última comparecencia. En realidad, aunque no hay información de años muy anteriores, es claro que nadie en el siglo XX, o antes, superó una hora. La extensión no parece deberse a una mayor entrega de información, sino a la cantidad de menciones y honores que se hacen a personas casi siempre presentes y también a la cantidad de aplausos que suceden a cada frase del Presidente. Este año, el homenaje más extenso fue para el equipo masculino de hockey sobre hielo, reciente ganador en las Olimpiadas de Invierno, y a cuyo capitán Trump entregó la Medalla de Honor Presidencial (las integrantes del equipo femenino, que también ganaron las Olimpiadas, también invitadas, se excusaron todas por “compromisos previos”).

Si se trata de informar acerca del Estado de la Nación y de proponer algunas nuevas iniciativas, el Informe cumplió, al menos de manera general, su objetivo.........

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