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De la crítica a la disidencia

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08.02.2026

Llegó febrero, el mes en que a las chilenas y a los chilenos nos da por leer. Quizás alguna autoridad podría consagrar este mes como “Mes de la Lectura” y todos podríamos ignorar piadosamente que tal pasión lectora se debe a las vacaciones de verano más que a la amistad con la letra impresa. Como quiera que sea, el comienzo de febrero es el momento propicio para recomendar libros y autores. Y como creo que sería una maldad llevarse un ensayo -por muy inteligente que sea- para entretener las vacaciones, quiero recomendarles a Leonardo Padura y sus novelas.

Padura es un escritor cubano que, probablemente junto con el mexicano Jorge Volpi y el ya fallecido chileno Roberto Bolaño, representan la continuación de esa literatura de intensidad planetaria que inauguraron los escritores del “boom latinoamericano” (Vargas Llosa, Fuentes, García Márquez, Cortázar y otros entre los que sería injusto no considerar a los chilenos Jorge Donoso y Jorge Edwards). La peculiaridad de Padura es que él es un escritor cubano de presencia mundial que vive y escribe en Mantilla, un suburbio de La Habana… y que no es un rapsoda del régimen sino, quizás, todo lo contrario.

Para entender el “quizás” es preciso hacer una revisión de su obra literaria -además es un connotado ensayista- que comenzó con algo que no podía sino parecer una extravagancia: novelas policiales (o “novela negra” si se quiere) pero ambientadas en la Cuba de la revolución. Su personaje es Mario Conde, un teniente de policía que es también un escritor frustrado, siempre anhelando escribir una novela “escuálida y seca”. Sus novelas con este personaje comenzaron a circular internacionalmente en la década de los noventa y, además de su innegable interés para todo seguidor del género,........

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