Todo tiene curación; con renuevos de pulsos y un renacer de pausas
En algunos países, estos avances no son tales, frecuentemente somos testigos de lo contrario, el esfuerzo se sigue centrando en la violencia y la guerra. Esto genera indigencia, desigualdad y discordancia, con las susodichas nuevas divisiones sociales; lo que nos demanda a reafirmarnos en nuestro compromiso colectivo de desmantelar toda discriminación sistémica, trasformando todo aquello que nos demuele, en aquello que nos sostiene. Lo prioritario, por tanto, es transitar sin campos de batalla; bajo el cultivo del corazón y la siembra del abrazo sincero. Al fin y al cabo, todo proviene de una profunda crisis moral, que ha usurpado la estética de lo ético, para dar rienda suelta al deseo de dominación, con la búsqueda del beneficio inmediato. Hagamos un inciso, pues, meditemos........
