El derecho a una vida verdaderamente humana
Hoy más que nunca precisamos reponernos, trabajar en los valores interiores de cada cual, para encontrar el reposo necesario y la primordial quietud que generan las razones de la esperanza, que todos nos merecemos por el mismo hecho de nacer. Desde luego, los continuos abusos de poder y los consiguientes perjuicios, causantes de tensiones y ahogos, nos están dejando decaídos, sin entusiasmo alguno, trastocando la verdadera sabiduría y los valores permanentes, que son los que realmente nos activan la ilusión vivencial.
Además, el rápido auge de hechos desconcertantes, sumado al uso de la inteligencia artificial, nos está paralizando el pulso, envolviéndonos en la triste soledad, con los aconteceres de la duda permanente y la persistente incitación al odio. Por desgracia, aún no hemos aprendido a vivir en armonía, con nosotros mismos y con aquello que nos rodea. Todo lo priorizamos a las ganancias........
