Y mientras tanto, más que presidencia
Escribo estas líneas antes de saber quién ganó las elecciones del 21 de junio. Se leerá, probablemente, cuando Colombia ya tenga presidente electo. En un sistema presidencialista como el nuestro eso importa: el presidente y su gobierno abren o cierran oportunidades, ordenan prioridades y construyen o deterioran confianza. Nadie debería minimizar la importancia de quien llega a la Casa de Nariño.
Pero tampoco deberíamos caer en la trampa contraria: creer que el país empieza y termina en la Presidencia. Colombia no puede seguir viviendo como si cada cuatro años se apagara el tablero y hubiera que volver a inventarlo todo. Depender del gobierno de turno nos ha vuelto un país demasiado pendiente del poder y demasiado poco comprometido con su propio destino.
Ahí........
