Cuando vender vivienda se convierte en un delito
Este no es un problema menor. Tampoco es una simple incomodidad contractual. Se trata, muchas veces, de un patrón de abuso que destruye economías familiares, fractura relaciones personales y convierte la ilusión legítima de vivienda en una fuente prolongada de angustia. Y lo más grave es que, en no pocos casos, el incumplimiento deja de parecer un accidente del mercado para empezar a mostrar la estructura de un engaño.
El problema aparece al momento de vender lo que no tiene soporte real; se manifiesta si se prometen entregas imposibles o en los casos en que se oculta a los compradores la verdadera situación del proyecto. Ocurre también siempre que se ofrecen seguridades inexistentes o se sigue recibiendo dinero pese a saber que la obra no podrá ejecutarse. En el instante en que el silencio, la evasión y las explicaciones cambiantes dejan de ser un hecho excepcional........
