Capitán Rafael Hernández Sierra
Tenía una palpitante vocación militar derivada de su mismo ancestro, dado que su abuelo, su padre y su tío, los tres alcanzaron el grado de General. Entre otras cosas es algo muy suigéneris en la historia de las Fuerzas Militares.
Se graduó como subteniente del arma de artillería, al igual que sus tres antecesores y familiares. Realizó el curso de lanceros y quedó como instructor nacional e internacional de los cursos que ordinariamente se organizan en la escuela de lanceros.
Fue enviado a adelantar en los Estados Unidos el curso de rangers, equivalente al nuestro de lanceros.
Su inglés lo hablaba como si fuese otro oficial del ejército americano. Allí se destacó y lo promovieron como instructor, pero nuestro ejército lo requirió, puesto que para la fuerza sus excelentes servicios, su capacidad operativa y su entrenamiento de comando en fuerzas especiales, eran de singular valía.
A su regreso a Colombia hizo el curso para ser piloto de helicópteros. Sin embargo, piloteaba y al mismo tiempo formaba parte del grupo de fuerzas especiales con destino a ejecutar operaciones de grueso calibre.
Decidió cambiar de arma y pasó a ser de la aviación del Ejército.
Participó en la búsqueda del avión que se había desaparecido en el cual iba Juan Luis Londoño el ministro de protección social con competencia en salud y trabajo en el gobierno del ex presidente Uribe.
Tuvo la fortuna de encontrar el aparato destruido en una zona selvática y colaboró en su rescate. Fue el encargado de relatar y contar en una reunión ante el ministro de transporte del ex presidente Uribe, Andrés Uriel Gallego, y algunos de sus asesores acerca de la operación de rescate.
En una operación contra las Farc fue herido en combate. Sus compañeros lo sacaron del área y en un helicóptero lo trasladaron al Hospital Militar, donde lo atendieron oportunamente y sanaron sus heridas.
Simultáneamente estudiaba a distancia Administración de Empresas en la Universidad Militar. Presentó sus exámenes y por sus altas notas se graduó como alumno de honor.
Su carrera castrense sin duda brillante, dio lugar al reconocimiento del Ejército al poner el nombre de Capitán Rafael Hernández Sierra al Batallón de movilidad y maniobra de la aviación del Ejército acantonado en Bucaramanga.
Después de haber ejecutado un sinnúmero de operaciones exitosas contra los grupos subversivos, comandaba su última actividad en el ejercicio de combate cuando cerca al sitio de desembarco el helicóptero en que se dirigía lo impactaron, cayendo sobre la montaña del Perijá. Se incendió y como héroe murió ese pundonoroso oficial de tres estrellas.
Paz y gloria en su tumba gran capitán.
