500 años de Soledad
El fuerte viento de luz que hizo volar a Remedios la Bella es ese mismo que acá le llamamos la Loca, que nos hace volar a todos los samarios en diciembre. O aquellos veranos donde los cañahuates florecidos nos recuerdan a las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia. O esas historias de nuestros abuelos sobre la llegada del tren, la luz o alguna nueva maravilla, contadas con el mismo asombro con el que José Arcadio Buendía conoció el hielo.
Y podríamos armar una lista sin fin de aquellos paralelismos que nos generan algo de emoción y orgullo, porque algo de Macondo vino de nuestra tierra.
Pero también, lastimosamente, sufrimos de la misma enfermedad que el fantástico pueblo de nuestro Nobel de Literatura. Repetimos nuestra historia, nuestros errores y, sin darnos cuenta (o conscientes de ellos, pero sin hacer nada al respecto… que es peor).
Parece fantástico, pero es cierto, hace cuatro siglos éramos víctimas de los piratas........
