La solidaridad que nos sostiene
Hay dolores para los que el lenguaje no alcanza. Hay tragedias que desbordan cualquier intento de explicación y nos dejan frente al silencio, la impotencia y el abatimiento. Los terremotos que estremecieron a Venezuela hace dos semanas dejaron hogares sumidos en el luto, familias marcadas por la ausencia y comunidades enteras intentando comprender una realidad que cambió en apenas un minuto. Bastó ese instante para que la naturaleza nos recordará cuán frágil puede ser la vida.
Los terremotos forman parte de una realidad que ha acompañado a la humanidad desde siempre. Nadie puede impedir el movimiento de las placas tectónicas. Lo que sí está en nuestras manos es prepararnos para reducir sus consecuencias. Allí comienza el deber del Estado: en la planificación, la prevención, la supervisión de las construcciones y la capacidad de responder con eficacia cuando ocurre una emergencia.
Cuando........
