Soliloquios de café: ¡Más allá del dolor!
Realmente estoy desorientado, como se dice coloquialmente, pareciera que he perdido la brújula, para mí, no existe una justificación para que mis coterráneos estén sufriendo la tragedia que enluta a un número de familias aún indeterminado y supongo que, jamás se podrá determinar de manera certera el número de víctimas del doble movimiento telúrico que nos azotó este pasado veinticuatro de junio.
“Venezuela toda está herida, gravemente herida”.
Durante los bulliciosos silencios que acompañan mis elucubraciones nocturnas, especialmente de madrugada, a eso de las tres antes Meridian, aparecen en mi imaginación el sufrimiento de los que quedaron tapiados bajo toneladas de escombros esperando que fuesen rescatados por equipos especializados que nunca existieron o nunca llegaron; mientras ángeles vivientes con las manos ensangrentadas removían bloques, columnas y hasta placas de cemento que servían de entrepiso de los edificios derruidos.
Espiritualmente comparto el dolor de quienes perdieron todo, a sus familiares, seres queridos y a los amigos, a aquellas personas que integraban las familias que nos otorga la vida…
Tragándose las lágrimas hubo quien gritó desesperado…
¡Ahí dentro están mis hijos, mi esposa, mis hermanos, mi........
