Diarios Sociopolíticos: El enemigo de mi enemigo… ¿Es mi amigo?
Dedicado a los espabilados…
“El mártir no elige la muerte,
…sino la verdad que lo conduce a ella.”
Albert Camus (Nobel de Literatura, 1957)
“El sentido común es demasiado común…
…para ser realmente sentido.”
José Saramago (Nobel de Literatura, 1998)
“La precipitación y la superficialidad…
…son las enfermedades crónicas del siglo.”
Aleksander Solzhenitsyn (Nobel de Literatura, 1970)
“Los mártires del apartheid nos recuerdan
…que la libertad nunca es gratuita.”
Nadine Gordimer (Nobel de Literatura, 1991)
“La falta de educación convierte a los hombres…
…en esclavos de su ignorancia.”
George Bernard Shaw (Nobel de Literatura, 1925)
“El intelectual puede convertirse en mártir de la verdad,
…si se niega a traicionarla.”
Jean-Paul Sartre (rechazó el Nobel, 1964):
“Los sentimientos agotados del hombre encuentran su único placer
…en martirizar a otros seres humanos y a los animales.”
Selma Lagerlöf (Nobel Literatura, 1909)
“El problema del mundo es que los estúpidos están seguros de todo…
…y los inteligentes llenos de dudas.”
Bertrand Russell (Nobel de Literatura, 1950)
Cuando Juancho quiso entender lo que pasaba, se sintió como siempre, como paria entre los océanos de lo humano, colisionando y en desorden. Pensaba sobre los pueblos confundidos siendo difícil percibir su naturaleza y la de su entorno, y no sólo por tomar partido por la libertad, pues nunca fue más literal el proverbio, el enemigo de mi enemigo, es mi amigo, sino por el desbalance emotivo como consecuencia de una sociedad detenida en un bucle de veintiséis años, pues vivir entre dos ámbitos disímiles, siempre acaba mal.
El rosario de tres decenarios, pendía del dedo índice que parecía estar desmayado sobre la mano. Antes de dormir, meditaba, más por terapia y pena, que por un acto místico. Pensaba que, la gente distraída y rota, no duda apuntalar la democracia ante el socialismo bolivariano, desacreditado, culpable, postizo, en pleno auto desmantelado, (o, en vías de…), y no obligatoriamente en una obediencia ciega y genuflexa con el señor del norte.
Desde que asimiló el........
