Lucien Febvre: Un inmenso legado historiográfico
Hace 70 años, el 25 de septiembre de 1956, falleció uno de los historiadores más prominentes y originales del siglo XX. Había nacido el 20 de julio de 1878. Tuvo un brillante discípulo, cosa que pocas veces se dice, en Marc Bloch, un joven judío francés con el que renueva las ciencias humanas y la historia. Una sólida amistad que no estuvo exenta de algunas discordias.
El historiador británico Peter Burke en su La revolución historiográfica francesa. La Escuela de los Annales (1929-1989), nos dice que:
Una parte extraordinaria de los escritos históricos más innovadores y más significativos del siglo XX fue producida en Francia. Buena parte de esta historia es la obra de un determinado grupo de estudiosos vinculados con la revista fundada en 1929 y conocida como Annales. (Burke, 1990, p.11)
Esta revolución historiográfica tiene sus inicios en 1900 cuando el filósofo Henry Berr, fundador de Revue de Synthese Historique, publicación en donde propone la ampliación del objeto de la historia a la sociedad, la economía y la cultura. En América se inició una discusión parecida entre historiadores. Dos prominentes historiadores alemanes intervinieron en esta discusión teórica Heinrich Rickert y Karl Lamprecht, lo cual convirtió a la Revue en un foro internacional de discusión crítica (Georg Iggers, La ciencia histórica en el siglo XX. Las tendencias actuales.1998, p. 36)
Ese nuevo espíritu se observa en una obra temprana de Febvre que fue su tesis: Felipe II y el Franco-Condado, defendida en la Sorbona en 1911. Una perspectiva original logra al analizar todos los elementos de la región: ríos, molinos de trigo, minas, hornos, ingresos de los señoríos, la relación entre nobles y burgueses. Un enfoque detallado y meticuloso que echó las bases de un nuevo método histórico. Las magnitudes fijas que hasta entonces habían desempeñado un papel tan importante, el estado, la economía, la religión, la literatura y las artes, pierden sus límites y autonomía y se convierten en áreas parciales dentro de una cultura que lo abarca todo. Existen paralelismos entre el libro de Febvre sobre el Franco Condado y la historia económica medieval del país del Mosela de Karl Lamprecht (Iggers, 1998, p. 48, 49 y 50)
Después de este inmenso logro epistémico, Febvre obtuvo varias cátedras universitarias: Dijon y Estrasburgo. En esta última ciudad, un nudo cultural franco alemán, entra en contacto con grandes pensadores de la época: el psicólogo Charles Blondel; el historiador pionero de la sociología histórica de la religión Gabriel Le Bras, el medievalista Charles Edmon Perrin, y, sobre todo el medievalista Marc Bloch, su amigo cercano y compañero en la revolución historiográfica que rompe con una tradición dominante desde Ranke.
Poco antes de fundar Annales, publica Febvre una biografía: Martín Lutero. Un destino. (1928) Un religioso dominico que nace en una Alemania despreciada por Europa, que sufre en su interior conflictos personales y persistentes miedos a la condenación eterna, lo que muchos historiadores daban por entendido. Febvre se atreve a traspasar los límites del idioma y de la nacionalidad.........
