La pérdida de sintonía de la radio no es cuento de camino
El periodista y locutor Franco Caruso, figura valiosa de Fama 98.1 FM, nos plantea con inquietud el palpitante tema, refiriendo el aspecto económico por la baja de la publicidad y la acuciante competencia de las redes sociales.
A vuelo de pájaro, creemos que en el asunto convergen factores coyunturales y estructurales. En cuanto a los coyunturales, debemos tener presente la incidencia negativa del régimen autoritario imperante en el país, por el lapso de 27 años, que ha maniatado con la censura la programación de las radiodifusoras. Más una baja en la publicidad.
En Venezuela estructuralmente esta plataforma sigue siendo subutilizada por sus propietarios y personal, desaprovechando sus inmensos recursos sonoros y potencialidades. Al contrario, eso no ocurre en países de arraigada cultura radial como Colombia y España, este último con más de 21 millones de audientes seguros.
Lamentablemente, en nuestro país la radio es un medio estancado que se ancló en el disco y hora, espacios en bloque, revistas y radioperiódicos. Su lenguaje es principalmente el de la música grabada. Su producción es escasa pronunciándose por lo mínimo. En consecuencia, ese modelo o forma de hacer radio se ha agotado.
En ese marco los nuevos canales digitales de la internet van más allá tomando por sorpresa a la radio por no prepararse para ejercer la competencia. Estos ofrecen contenidos que quebrantan la rutina llenando las expectativas de la audiencia por lo innovativo. Contenidos que los hacen atractivos.
Las plataformas digitales, por ejemplo, en cuanto al género periodístico han tomado la calle para la difusión de noticias y eventos. Una radio de estilo informativo sin interacción con el escucha y la calle está cojeando.
Esta mella de sintonía de la radio venezolana hay que enfocar por segmentos de audiencia por las diferencias existentes.
Las aplicaciones de internet donde hacen más efecto es en la franja de los públicos A, B y C más exigentes, críticos, capacitados y con mayor poder adquisitivo.
En cambio, no ocurre así en los segmentos D y E donde la radio sigue siendo fuerte. Hecho demostrado en Barquisimeto con las estaciones Sabrosa y Durísima en la banda FM, batidas en batalla constante por la conquista de la preferencia del público. Ambas apuntaladas en una programación de corte confesional sin romper esquemas.
Con todo, no estamos ante la tercera sentencia a muerte de la radio sino que atraviesa otra de sus crisis, ahora en este mundo globalizado con tecnología de punta.
Reiteramos que la radio tiene mucha vida todavía pese a la reñida competencia de las aplicaciones de la banda ancha.
A los oyentes les interesa lo nuevo por lo que es falsa la conseja de que en radio todo está hecho.
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