El verdadero problema
Vuelvo sobre el tema y regresaré tantas veces como sea necesario: hay palabras que delatan más a quien las pronuncia que a quien pretenden herir.
En pleno 2026 —con acceso casi ilimitado a información, con campañas de inclusión, con testimonios conmovedores al alcance de un clic— todavía hay quienes recurren a una expresión tan burda como reveladora: usar el Síndrome de Down como sinónimo de estupidez. No es solo una falta de respeto. Es una confesión.
El 23 de marzo -coincidencialmente habiendo terminado el día antes la Semana Mundial de Concienciación sobre el Síndrome de Down– un infeliz, porque es el calificativo menos duro de los que se merece, en un post donde salía una persona de su completo desagrado -en vez de darle hasta con el tobo- lo «insultó» diciéndole «tienes Síndrome de Down». Yo le salí al paso de inmediato: «¡Increíble que a estas alturas alguien use la condición de “Síndrome de Down” como un insulto. ¡Respete, carajo!» y........
