El ritual
Hay rituales que toca vivir para entenderlos. Como hijo y después como padre. El álbum del Mundial es uno de esos. Esta semana, mientras mis hijos peleaban por quién pegaba a Messi y quién a Cristiano, y el menor celebraba porque le había salido Haaland, me acordé de por qué esta experiencia es tan especial. No son solo figuritas. Es sentarse juntos, abrir sobres, cambiar repetidas y terminar riéndose en una mesa como si el tiempo se frenara.
Y tal vez por eso seguimos cayendo cada cuatro años. Porque abrir sobres tiene algo especial. Mi hijo mayor llegando del colegio emocionado a mostrar las láminas que cambió. Estar en familia pegando figuritas, tratando de alinearlas bien, aunque algunas terminan torcidas porque la emoción le gana a la paciencia. Y esa esperanza medio absurda de........
