Ser demócrata
No es fácil ser demócrata. Es más, tengo la sospecha de que muchos de los que se llaman “demócratas” realmente no lo son. Y creo que no es fácil porque exige enfrentar un impulso muy humano: el de imponerse, el de creerse dueño de la verdad y el de suponer que nadie puede hacer las cosas mejor que nosotros. En el corazón humano está presente esa tendencia.
Ser demócrata implica la humildad de saber que nuestro pensamiento y nuestras maneras de llevarlo a la realidad no son absolutas. Implica aceptar que convivir con otros establece límites y exige procesos consensuados y reglados por la sociedad. No es solo ir a las urnas, sino que implica una dinámica de vida que acepta los contrapesos........
