La ideología ya no alcanza para tapar la ineficiencia
Al oficialismo en México ya le llegó el momento en que el discurso ya no le alcanza para sostener la realidad, aunque esa narrativa se construya con verdaderos profesionales de la mentira. Eso es exactamente lo que hoy está pasando con la política energética del gobierno en general y, en particular, con la refinería de Dos Bocas.
La semana pasada volvió a registrarse un incendio dentro del complejo. Y, como ya se volvió costumbre, la reacción oficial fue minimizar el hecho, diluir responsabilidades y apostar a que la conversación pública migre a otro tema en unos pocos días. Pero no lo debemos permitir. No podemos normalizar que en una instalación de este tamaño, con el nivel de inversión realizado y el presupuesto anual destinado, ocurran incidentes de manera recurrente.
Este ya no es un evento aislado. Es parte de una cadena. Venimos de semanas marcadas por accidentes, emisiones que primero se niegan y después se intentan explicar, e incluso eventos mucho más graves que han costado vidas humanas. A eso se suma el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, donde el gobierno fue cambiando su versión conforme aparecían evidencias.
Todo esto forma un patrón que ya no se puede ignorar. Y aquí hay que decirlo con todas sus letras: cuando los accidentes se repiten, ya no son accidentes. Son síntomas.
Dos Bocas fue presentada como el gran proyecto........
