El desafío económico del gusano barrenador
La plaga del gusano barrenador, que llegó a México hace ya un año y cuatro meses, ha generado una crisis que afecta tanto a los productores mexicanos como al mercado estadounidense. El impacto de esta plaga no sólo ha sido en términos sanitarios, sino también económicos, ya que nuestro país ha tenido que enfrentar la suspensión de exportaciones de ganado al país del norte. En palabras de Juan Carlos Anaya, director general de Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas, esta situación ha causado pérdidas millonarias, tanto para los ganaderos como para la economía nacional, especialmente en los estados del norte, que son los principales exportadores.
Según Anaya, la crisis ha afectado severamente la economía de los ganaderos, quienes han visto cómo el valor de sus cabezas de ganado ha caído de mil 200 a 900 por cabeza al no poder exportarlas. Esta reducción de ingresos es sólo una parte del daño ya que, además, los ganaderos enfrentan dificultades para vender el ganado localmente, lo que agrava la crisis económica que ya estaban viviendo. El cierre de la frontera ha tenido un impacto directo en las operaciones de las empacadoras y los engordadores, quienes han tenido que cerrar plantas por falta de ganado. Este cierre unilateral ha sido una medida política, según Anaya, que no ha considerado los factores técnicos y científicos que explican la erradicación del gusano barrenador. Pese a que los expertos han señalado que los estados más afectados, como Chihuahua y Coahuila, ya no presentan focos activos de la plaga, la decisión de Estados Unidos ha perjudicado gravemente la cadena de valor agrícola en ambos países.
Poco se habla de que en Estados Unidos los precios de la carne y el ganado han alcanzado niveles históricos. En este contexto, el especialista en mercados agrícolas subraya que la respuesta a esta crisis debería ser más técnica que política. El acuerdo que existe dentro del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) contempla la regionalización de brotes sanitarios, lo que significa que se pueden cerrar ciertas zonas sin afectar al comercio entre ambos países.
Sin embargo, la falta de aplicación de estos protocolos ha llevado a una situación de “daño colateral” que podría haberse evitado con un enfoque más equilibrado y coordinado. Además, la suspensión de exportaciones de ganado en pie elevará en México la oferta incorporando alrededor de 400 mil toneladas adicionales a la oferta. Sin duda, este fenómeno nos deja una importante reflexión sobre la necesidad de mejorar la cooperación entre países, especialmente cuando se trata de temas agrícolas y de salud pública. La crisis del gusano barrenador es una advertencia sobre los riesgos de tomar decisiones sin tener en cuenta los impactos económicos y sociales que estas pueden generar. Es crucial que los gobiernos trabajen más estrechamente.
