La censura también cambia de nombre
La censura no siempre se presenta como una prohibición abierta. En las “democracias modernas” llega disfrazada de regulaciones, nuevas facultades para la autoridad y conceptos que parecen incuestionables. Esta vez la llaman derechos de las audiencias, pero detrás de ese nombre está el intento de darle al poder una mayor capacidad para intervenir en lo que dicen y transmiten los medios.
No se trata de cuestionar que las audiencias tengan derechos, eso nadie lo discute. El problema es quién decide cuándo esos derechos se cumplen y hasta dónde puede llegar el Estado para hacerlos valer. Ahí es donde empiezan las alertas, porque cuando una autoridad puede interpretar si un contenido fue adecuado, si una opinión estuvo suficientemente diferenciada de una noticia o si un medio cumplió con determinados criterios, deja de ser un simple regulador para........
