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Sólo son gotitas… y cuando despertó el chapopote seguía ahí

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Hay momentos en la vida pública en los que los símbolos pesan más que cualquier discurso. Las “gotitas de chapopote” que mi compañero, el diputado Sergio Gil, y yo mostramos en la Cámara de Diputados no son un gesto provocador, son evidencia. Prueba tangible de lo que ocurre en el Golfo de México mientras desde el poder se intenta minimizar una crisis que ya es ambiental, económica y social.

Quisieron negarlo, quisieron exculpar a Pemex, quisieron invisibilizar la incalculable crisis, y Morena y sus mentiras se tiñeron de negro chapopote.

Ese chapopote está en las playas, en el mar y en la vida de miles de familias. Negarlo no lo desaparece. Decir que no hay afectaciones a la fauna ni a las personas no sólo es inexacto, es irresponsable. Estamos frente a un derrame que ya impacta a Veracruz, que alcanza Tabasco, toca Tamaulipas y ha llegado incluso a Texas. No es un incidente aislado, es un problema regional.

A más de un mes, la respuesta institucional sigue siendo insuficiente. Por eso exigimos la comparecencia de la titular de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). La falta de información y la evasión de responsabilidades sólo profundizan la crisis. Cuando el gobierno calla, crece la incertidumbre.

Mientras tanto, las comunidades costeras enfrentan pérdidas reales. Semana Santa, que representa el ingreso clave para pescadores y prestadores de servicios, se convirtió en una temporada perdida. Lo que debía sostener meses de trabajo simplemente no ocurrió.

Por eso insistimos en apoyos permanentes y un plan de empleo temporal. No es asistencialismo, es justicia frente a una crisis que no pudieron atender. Resulta preocupante que, ante este escenario, se prioricen eventos masivos como distractores. La realidad no se cubre con conciertos gratuitos, como el organizado en Veracruz y anunciado con una gran sonrisa por Rocío Nahle, vaya descaro.

El impacto ambiental y en la salud es evidente. Minimizarlo solo retrasa soluciones. Hoy lo urgente es actuar, informar y asumir responsabilidades.

El chapopote no es un símbolo: es una advertencia. Ignorarla no hará que desaparezca.

POR LAURA BALLESTEROS


© El Heraldo de México