El humanismo mexicano de Claudia Sheinbaum
Toda transformación política que aspira a trascender en corto plazo necesita algo más que un programa de gobierno: requiere una idea del ser humano, una concepción del Estado y una interpretación de la historia que le otorguen sentido. Las grandes etapas de la vida pública mexicana han estado acompañadas por una doctrina capaz de explicar no sólo el ejercicio del poder, sino el propósito de la comunidad política. El liberalismo dio forma al Estado nacional del siglo XIX; el constitucionalismo social inaugurado en 1917 redefinió la relación entre el Estado y la justicia; el neoliberalismo pretendió sustituir la política por el mercado. Hoy, en cambio, el proyecto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum se identifica con un concepto distinto: el humanismo mexicano.
No se trata de una expresión retórica ni de un simple lema de gobierno. El humanismo mexicano constituye el intento de construir una nueva síntesis entre la tradición histórica del constitucionalismo social mexicano, las demandas contemporáneas de igualdad y una concepción del Estado capaz de enfrentar las profundas desigualdades producidas por cuatro décadas de políticas neoliberales. Su importancia radica precisamente en que pretende ofrecer una narrativa distinta sobre el papel del poder público en el siglo XXI. A diferencia del liberalismo económico, que coloca al individuo y al mercado como ejes rectores de la organización social, el humanismo mexicano parte de una premisa diferente: el desarrollo económico sólo adquiere legitimidad cuando se traduce en bienestar colectivo. La economía deja de ser un fin en sí misma para convertirse en un........
