Riendas firmes y sueltas
El afán presidencial por tomar las riendas del poder es evidente y reconocible, el problema es que jala una y afloja otra perdiendo el rumbo, sin conseguir la marcha acompasada, continua y coordinada del gobierno y el partido.
Si la presidenta de la República y dirigente con licencia de Morena no logra equilibrar y conducir esa situación, más temprano que tarde se topará con un cuadro aún más complejo que el prevaleciente. Tiene que correr sin tropezarse con pies de plomo. Menuda hazaña.
La presión interna y externa a las cuales está sujeta la jefa del gobierno y el partido explican un tanto la compleja circunstancia.
Como es lógico, Claudia Sheibaum Pardo quiere asegurar, incluso, acrecentar el poder, al tiempo de ejercerlo y administrarlo. Sin embargo, en la intención –por no decir, desesperación– por dominar y concretar ambas aspiraciones, está poniendo en duda su autoridad, mando y credibilidad. La doble función de presidenta y dirigente, una manifiesta y otra disfrazada, está enviando señales encontradas.
Se acude a España a defender la democracia, mientras aquí se socava, haciendo del árbitro electoral un entusiasta silbante a favor de Morena y agregando, con ello, un eslabón a la cadena de acciones que han restado contrapesos al Ejecutivo y desfigurado el equilibrio entre los poderes de la Unión. La toma del control del partido viene en menoscabo del gobierno. Los relevos en posiciones claves........
