Regulación de miedos
No, no hay error en el título. No sólo se trata de regular medios, sino también de regular miedos.
La cada vez más compleja situación política del gobierno y Morena no permite pensar que la idea de proteger a las audiencias de radio y televisión responda a ese sano propósito. No, la circunstancia lleva a considerar la malsana intención de, si no controlar, sí regular al quinto poder que, hasta ahora, escapa parcialmente al dominio pleno del oficialismo: a la prensa radiofónica y televisiva y, quizá —como ya lo sugirió la misma mandataria—, a la impresa y digital.
Pese a la experiencia dejada por el presidencialismo exacerbado y con prisa no exenta de tropiezos y triquiñuelas, el Ejecutivo en conjugación con Morena sometió bajo su férula al Legislativo y más tarde al Judicial. Luego, subsumió, neutralizó o de plano borró el contrapeso de los organismos constitucionales autónomos. A ese cúmulo de poder se agregó de regalo otro: la nulidad opositora que nomás no sale de su marasmo.
En aquellas acciones emprendidas, el argumento parecía obedecer al pragmatismo con uno que otro destello de sensatez: ejercer sin límite la fuerza de la mayoría; democratizar la justicia para desterrar privilegios y corrupción e impartirla con sensibilidad social; y practicar la austeridad administrativa en beneficio del gasto social. A la postre, sin embargo, aquello resultó en el socavamiento de derechos y equilibrios,........
