Asombroso asombro
Con tal de acceder al poder e impulsar un proyecto, Morena incorporó a cuadros y militantes de origen político variopinto –incluso de ideologías irreconciliables– e integró una coalición, con aliados más interesados que convencidos.
Así, excomunistas, perredistas, priistas, panistas, neocardenistas, evangelistas, lopezobradoristas, socialdemócratas, revolucionarios de clóset, verdes sin savia y rojos diluidos, además de una vasta cauda de oportunistas, pasaron a formar filas en esa organización y alianza.
Por eso, asombra el asombro de quienes hoy se arrogan ser los auténticos y legítimos cuatroteístas y, desde esa atalaya, acusan traiciones al proyecto original o desviaciones de éste. ¿En verdad pensaban que el pragmatismo no vendría en desmedro de los principios, que el legado no tan dorado ni tan firme exigiría ajustes, y que el ascenso al poder de un megalómano en los Estados Unidos no obligaría a replantear táctica y estrategia?
De ese tamaño es la ingenuidad de quienes hoy reclaman ir como se iba, como si origen no fuera destino.
Los morenistas que, por todo lo alto o por todo lo bajo, presionan al gobierno para no apartarse un ápice de la ruta trazada y apegarse al guion establecido aun cuando la circunstancia sea distinta, callan –si no es que niegan– la necesidad de revisar la estructura, el gobierno y las reglas de su propio partido para ventilar civilizadamente las diferencias, definir........
