Dos crisis y un entorno impredecible, ¿Podemos construir una transición sólida?
Las crisis energéticas no son eventos nuevos, sin embargo, hasta ahora, habían sido fenómenos de larga gestación y ciclos amplios. Se construían lentamente, detonaban con fuerza y tardaban años, incluso décadas, en disiparse. Sin embargo, el mundo actual parece haber roto ese patrón. Hoy vivimos no una, sino dos crisis energéticas en un periodo extraordinariamente corto, lo que revela un entorno global mucho más frágil e impredecible de lo que solíamos asumir.
La primera sacudida llegó en 2022 con la invasión de Rusia a Ucrania. Más allá de sus implicaciones geopolíticas, el conflicto provocó un efecto inmediato en los mercados energéticos, causando escasez, volatilidad y un incremento abrupto en los precios del petróleo, el gas natural y la electricidad. Europa, particularmente dependiente del gas ruso, tuvo que reconfigurar de emergencia su matriz energética, mientras el resto del mundo ajustaba cadenas........
