Sale Maduro, entra Delcy: el monstruo cae, el sistema queda
Los sistemas de poder rara vez caen con sus rostros. Caen cuando se rompe la red que los sostiene. Venezuela vive un momento que muchos quieren leer como ruptura, cuando en realidad se parece más a un reacomodo interno. Sale Nicolás Maduro, entra Delcy Rodríguez, y la pregunta inevitable es: ¿estamos ante una transición o ante la sustitución de una pieza dentro del mismo engranaje?
Porque los regímenes no se explican solo por quienes los encabezan, sino por las estructuras que los permiten. Y el chavismo, más que un liderazgo, fue un modelo: concentración del poder, neutralización de contrapesos, captura de la justicia, subordinación militar, uso político de la economía y colonización de la institucionalidad. Mientras esa arquitectura no se desmonte, cualquier relevo será cosmético.
Delcy no llega desde fuera. Llega desde dentro. No irrumpe como ruptura, sino como continuidad interna. No inaugura un sistema nuevo, administra el existente. Cambia el tono, no la lógica. Cambia la figura, no la red.
Aquí conviene nombrar algo que rara vez se dice en voz alta: los sistemas autoritarios no sobreviven........
