Quien a hierro mata, a hierro muere
Cuántos dolores de cabeza se ha llevado el Grupo Monterrey desde la ocurrencia de El Bronco y la secuela de Samuel García, el fosfo-gobernador. Pareciera que es la hora de componer el desastre, pero la realidad supera las pesadillas de todo mundo. Se han desatado los demonios y nadie sabe para dónde ni cómo jalar.
Así como lo describí en mi columna del 6 de febrero “México entero pasa por Monterrey”, y la cosa sigue avanzando de acuerdo al pronóstico.
Tatiana quiere hacerse “la Maquía”, emulando a su padre y tratando de camuflarse como una mujer preparada y trabajadora, con afinidad empresarial (la cual obviamente no tiene), para conquistar a propios y extraños con la intención de ser ungida como la candidata de Morena a la gubernatura, por la presidenta Sheinbaum.
Y tiene razones para pensar que así puede ser. Porque calcula que Sheinbaum la preferiría a ella, que a la distinguida integrante de una secta. Sí, le atinaron: Clara Luz Flores, quien recién renunció a la titularidad de Asuntos Religiosos de Segob, pues le quiere disputar a Tatiana la candidatura. ¿Y por qué deja todo para pelear una batalla que claramente va a perder? Pues porque el premio de consolación es regresar a ser la reina de Escobedo, el pedazo de Nuevo León que........
