La traidora y la política
El encuentro a puerta cerrada de hace unas semanas entre Claudia Sheinbaum y Maru Campos durante una gira de la presidenta por Chihuahua fue el espacio de negociación y acuerdos —secretos, confidenciales— donde se fraguó el fin de la confrontación.
El aciago episodio del operativo que involucró a agentes de la CIA en territorio mexicano había sido el ariete por medio del cual la presidenta había golpeado insistentemente a la gobernadora.
Campos había solicitado múltiples audiencias con la presidenta en Palacio, que le habían sido denegadas.
Aprovechando su gira por el estado, la presidenta cedió, se reunió con ella y encontraron puntos de acuerdo.
La gobernadora tiró bajo el ferrocarril a su aliado, colaborador y exfiscal César Jáuregui, depositando en él toda la responsabilidad del operativo que, por cierto, terminó en tragedia, con la muerte accidental —se dice— de los dos agentes al desbarrancarse el vehículo en el que regresaban después de haber desmantelado el laboratorio de drogas.
Maru Campos salvó el pellejo, la eventualidad de........
